L - V con cita previa

¿Cómo podemos fomentar la autoestima de nuestros hijos?

La autoestima es la conciencia que tiene una persona sobre su propio valor. Trabajar con nuestros hijos su autoestima resulta esencial, ya que afecta de forma directa a su aprendizaje y marca su desarrollo tanto personal como social.

Un niño con una buena autoestima se siente seguro, valioso y competente. Será una persona responsable, aceptará ayuda cuando la necesita sin sentirse incompetente y se relacionará adecuadamente con los demás. Por el contrario, un niño con una baja autoestima se siente inferior al resto ya que no confía en sus propias habilidades. Será una persona más crítica, tímida y no se relacionará de forma correcta con los demás.

El papel de los padres en la autoestima infantil es muy importante, ya que esta se construye día a día mediante las relaciones personales de aceptación y confianza. Por ello, resulta fundamental fomentar su estabilidad y salud emocional debido a que todo lo que se consiga en esta etapa de desarrollo puede influir en su vida en la edad adulta.

Algunos consejos para ayudar a los hijos a desarrollar una buena autoestima son:

  1. Fomentar su autonomía dándoles responsabilidades. Es decir, dejarles tomar pequeñas decisiones y participar en las tareas de casa. Por ejemplo, poner la mesa o escoger su ropa.
  • Valorar su esfuerzo y no los resultados. Por ejemplo, en el ámbito académico, no debe importar la nota, hay que darle valor al esfuerzo que ha hecho el niño.
  • Validar sus emociones. Por ejemplo, si llora porque se ha hecho daño, no se le debe decir que “no pasa nada”, para él sí pasa y hay que darle la importancia que tiene.
  • No compararlos con los demás. Hay que insistir en la idea que nadie es mejor ni peor que nadie, cada uno es diferente.
  • Establecer límites claros y ser consistentes con ellos. Es decir, cuando se pone una condición hay que ser firme y cumplirla.
  • No sobreprotegerlos. Esto fomenta dependencia e inseguridad.
  • Tenerlos en cuenta y dedicarles tiempode calidad. Por ejemplo, no sería adecuado ir de paseo juntos e ir mirando el móvil.
  • Corregir sus errores desde el cariño. Hay que tener paciencia, evitar los gritos y no etiquetarlo de “malo”, “torpe”, etc.
  • No exagerar los halagos. Es importante que estos sean ajustados a la conducta del niño, hay que decirle lo que ha hecho bien y porqué te agrada eso que ha hecho.
CRISTINA JURADO VEGA

CRISTINA JURADO VEGA

PSICÓLOGA SANITARIA Y DIRECTORA DE “EL GABINETE”

Licenciada en Psicología por la Universidad de Oviedo, miembro del Colegio Oficial de Psicólogos de Oviedo ( nºcolegiado O-2430). Máster en salud mental por la AEPPCC, Asociación Española de Psicología Cognitivo-Conductual de Oviedo. Especialista en EMDR tanto en niños como en adultos por la Asociación de EMDR de España.

Deja una respuesta